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Política

Vivir en Penumbras

Vivir en Penumbras por Federico Blank

Las tinieblas no tienen límites en Venezuela, muy a pesar de que ya estamos acostumbrados a vivir en las sombras, el último mes la situación se ha tornado hacia la oscuridad total. Afortunadamente ha surgido un rayo de esperanza, que muy a pesar de que traten de difuminarlo, cada oscuro día se recarga de una profunda convicción de que el cambio está por llegar.

De nuevo tuvimos un apagón masivo en Venezuela, y de muchas horas, esto se traduce en más muertes, pérdidas materiales y económicas, y paralización en general. Resulta inaudito que en pleno siglo XXI tengamos que vivir semejantes calamidades por culpa de un puñado de dirigentes sin escrúpulos que no quieren asumir su responsabilidad en el caso.

Es más fácil inventar cualquier cantidad de falacias para escudarse tras ellas, como por ejemplo el ataque de rayos electromagnéticos desde Estados Unidos y Canadá… Por favor, de verdad creen que nos vamos a tragar su guión de porquerías?

Hace un par de años me propuse tratar de no hablar de política, pero en la situación actual resulta imposible; generalmente este espacio lo utilizo para hablar de mi pasión por la música e Internet, pero resulta imperativo dejar un breve precedente de lo que estamos viviendo los venezolanos bajo la tiranía indolente de Nicolás Maduro.

Los venezolanos que decidimos quedarnos en el país hemos tenido que aprender a vivir bajo la oscuridad producida por el manto de ese falso socialismo que tanto se jactan los ladrones, incompetentes y miserables políticos del PSUV. Venezuela lleva 20 años hundiéndose en un oscuro foso, del cual no sabemos con certeza como vamos a salir.

Con la llegada de Maduro al poder, el declive se volvió vertiginoso, se dedicaron a raspar la olla porque no sabían si durarían en el poder mucho tiempo. Hoy en día vivimos las consecuencias: los servicios públicos no funcionan, la economía no funciona, la sociedad en sí no funciona. Es imposible lograr un entendimiento con seres de esta calaña, quienes se lucran constantemente con la miseria del pueblo.

Somos muchos los que cada día luchamos por una mejor Venezuela, pero qué difícil es, esto se ha convertido en una batalla titánica por la mera sobrevivencia. Es inconcebible que un país pase 3 días sin luz, y que dicha situación se replique con frecuencia.

Es imposible desarrollar una sociedad moderna sin energía eléctrica; teniendo los recursos económicos producidos por los ingresos petroleros deberíamos tener todo tipo de energías, mucho más allá de la hidroeléctrica y la termoeléctrica, pero no, es mejor robarse el dinero y no darle el mantenimiento adecuado a las instalaciones ya existentes.

Las historia castigará a estos criminales; todo lo malo que uno hace en esta vida se paga en esta vida, estos mal nacidos tienen una cita con el karma, y no van a poder evitarla. Mientras tanto, los venezolanos decentes seguiremos navegando en la oscuridad de este mar de sangre que emana de lo más profundo del Socialismo del Siglo XXI.

Lamento ser tan negativo con este breve artículo, pero es imposible no serlo cuando vivimos en el peor país del mundo, no porque Venezuela sea un mal lugar, más bien, es un paraíso. Es un diamante en bruto que lanzaron a lo más profundo del pozo séptico donde defecan todos los Chavistas chupasangre del régimen y sus secuaces tarifados.

Ellos dicen que no volveremos, y se equivocan, porque nunca nos hemos ido, aquí seguimos en pie de lucha, listos para reconstruir el país cuando terminen de pasar las 7 plagas que llevan tantos años cercenando a Venezuela. Ese día está próximo a llegar, y volveremos a ver la luz, Venezuela brillará de nuevo, y los culpables de esta miseria pagarán con todo el peso de la ley.

La Venezuela inmoral y los ciudadanos del mundo

La Venezuela inmoral y los ciudadanos del mundo

No quiero una ciudad, ni un país, ni mucho menos fronteras que nos dividan. Vivimos en el mismo planeta y la mayoría de sus habitantes no se dan cuenta que es ahí donde residimos, este es nuestro verdadero hogar. El ser humano históricamente ha matado y destruido civilizaciones por su afán de crear líneas divisorias invisibles para separarnos, cuando debería ser todo lo contrario; la búsqueda del entendimiento nunca ha sido algo prioritario.

¿Hasta qué punto puede convertirnos el egoísmo en seres despreciables con afán de grandeza y codicia ilimitada? Ese despreciable sentimiento que nos separa de nuestra naturaleza humana y nos enquista en lo más profundo del ego, aislándonos de las situaciones que realmente deberían ser importantes en la vida. Aquí radica el día a día del mundo en que vivimos, obviamente no se puede decir que todo está perdido porque muchas veces surge un destello de luz que ilumina el camino cuando está más oscuro que nunca.

Así está Venezuela, esperando ver la luz dentro de tanta oscuridad, esas tinieblas en lo más profundo del foso de la mayor crisis que jamás hayamos visto en nuestra corta historia. El afán de poder definitivamente ciega a las personas, y al mismo tiempo las aísla; nuestro país se encuentra cada vez más incomunicado con el resto del mundo como consecuencia de una nefasta política de estado. Irónicamente, la dictadura se ha venido atornillando en el poder utilizando estrategias contrarias a las políticas que promueven, engañando a las personas que poseen poca educación, haciéndoles ver una realidad inexistente.

Realmente no puedo saber qué va a pasar en Venezuela, pero la situación no pinta nada bien. El empobrecimiento sistemático, el hambre, la escasez, la falta de educación, las malas políticas, la corrupción, la indolencia, el terror y la muerte nos lanzaron por el despeñadero hace rato… Venimos en caída libre, y lo peor es que no terminamos de tocar fondo. Vivimos en un país que agoniza cual enfermo terminal, cuya patología le ha robado los sueños y aspiraciones a la inmensa mayoría de sus habitantes, obligándoles a emigrar o sucumbir, algunos ante la economía, otros ante la delincuencia, y a otros tantos ante las dádivas miserables de un régimen totalitario que no quiere que sus súbditos sean ciudadanos del mundo.

Las proyecciones no son nada alentadoras, hablan de default económico, guerra civil, estallido social, golpe de estado, represión, intervención extranjera, invasión de unicornios, o la peor de todas, la indiferencia de un pueblo que se deja lavar el cerebro y comprar su conciencia con una promesa de mera subsistencia. El progreso en Venezuela se fue de vacaciones, y por lo visto le gusto más el lugar a donde fue porque no quiere regresar, o quizás lo mataron o secuestraron en el camino de vuelta. Por eso yo no quiero ni una ciudad, ni un país, solo aspiro con un hogar que se pueda llamar planeta tierra, lleno de entendimiento, gente decente y de progreso. ¿Es eso mucho pedir? Quizás si, por lo mementos me conformo con una mejor Venezuela.

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